Se sale del cauce el Chiriquí Viejo


El mal tiempo que sigue azotando la provincia chiricana provocó que el río Chiriquí Viejo, también en el distrito de Barú, se saliera de su caucprovocara afectaciones en La Esperanza, Baco, Majagual, San Pedro, Santa Rosa de Lima y Corotú Civil, además de arrastrar un zarzo que dejó a más de tres mil personas incomunicadas.

A primeras horas de la tarde de ayer, algunas de las mil personas que se encontraban en los tres albergues por el desborde del río Palo Blanco regresaron a sus hogares, pero otras 500 ingresaron de otras zonas por esta eventualidad.


Juan Pablo González, del Ministerio de Obras Públicas, detalló que las corrientes golpearon las bases del puente que comunica a La Esperanza con Divalá, por lo que se deberá iniciar una evaluación para determinar el costo de la reparación.


Al lugar llegó el presidente Ricardo Martinelli e hizo un recorrido por las áreas afectadas para determinar qué tipo de ayuda se brindará a las familias.
Arturo Alvarado, director del Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc), declaró una alerta verde para la cuenca del río Chiriquí Viejo, debido a los constantes aguaceros que aumentaron su caudal, sin embargo, los daños no se deben al cauce del Palo Blanco.


ROTO EMBALSE DE PALO BLANCO

La evacuación de mil personas en días pasados, en siete comunidades del distrito de Barú, evitó una tragedia, pues en la madrugada de ayer, debido a las fuertes lluvias, se rompió el embalse formado por un deslizamiento de tierra en la parte alta del río Palo Blanco e inundó otras áreas.
La ruptura provocó que el río se desbordara arrasando con todo y causando múltiples daños. Por esto, dijo Alvarado, no fue necesario utilizar explosivos.
Miguel Serrano, residente en Blanco Arriba, relató que a las 4:00 a. m. escuchó un estruendo lo que causó temor en la población que tuvo tiempo de correr.
Franklin Valdés, alcalde de Barú, señaló que es la primera vez que las lluvias causan tantos estragos en el distrito. Acotó que urge que se hagan evaluaciones a las viviendas afectadas. La situación empeora ante la falta de agua potable y se teme una epidemia.


ASTRID MILIXA CARREÑO:  Diario El Siglo